El llanto de un bebé que le llega desde el piso de arriba devuelve a María a la realidad. Antonio y Rosa estarán preparando el baño de los pequeños, y el bebé reclama con fuerza más que el baño, su biberón. Su hermana, Laly, 2 años mayor, asiste a la habitual escena con resignación. Disfruta de las risas de su hermana pequeña cuando le hace carantoñas, le gusta perseguirla mientras gatea torpemente por el pasillo, pero este momento del final del día parece que está predestinado a ser así, aunque sabe bien que cuando enganche el biberón caerá rendida, y una vez la dejen en la cuna tendrá a su padre a su entera disposición para que le cuente una nueva historia, siempre inventada. A su padre le gusta fantasear y casi nunca le lee un cuento, empieza imaginando un personaje, una hormiga, un árbol que corre por el bosque, un pez que habla con la luna, cada noche una historia nueva. Cuando su padre la arropa, apaga la luz y le da un beso de buenas noches. Antes de cerrar los ojos, dirige su mirada hacia la ventana y ve los tenues hilos de luz que se filtran desde la calle. Este año han puesto unas guirnaldas de colores que le encantan, y recuerda que aún no ha escrito la carta a los Reyes Magos.
Laly y su hermana ya duermen, sus padres, Antonio y Rosa, se sientan ante un televisor que emite luces, imágenes y sonidos a los que nadie atiende, esperan la llegada de un nuevo hijo, esta vez un niño, Rosa está de cuatro meses, y hacen planes para buscar una nueva casa, ésta ya se les va a quedar pequeña. Hace unos días visitaron Villares de Arriba, por recomendación de Raquel que sabía de un grupo de casas nuevas, de paredes de piedra que estaban construyendo, y les pasó el teléfono de contacto. Por su ubicación serán casas con unas vistas impresionantes, desde ellas se podrá contemplar hacia el sur todo el valle, y hacia el norte un bosque de hayas, que en estos momentos aún lucen los últimos ocres del otoño.
Rosa trabaja en desarrollo web y marketing, estaba en una empresa, pero se ha establecido por su cuenta, por lo que su trabajo lo puede realizar casi todo el tiempo en casa. Desde que tuvieron a Laly se plantearon que vivir en un pueblo les daría más calidad de vida frente a las prisas y urgencias de la ciudad. Antonio tiene que desplazarse al trabajo todos los días, pero le va a ser más fácil llegar en coche al lugar donde trabaja desde el pueblo que desde la ciudad.
El televisor sigue emitiendo luz y sonidos, pero Rosa y Antonio no prestan atención, revisan sus redes sociales, las publicaciones de antiguos amigos del colegio o el instituto que comparten, pues se conocieron cuando hacían octavo de EGB. El colegio tenía dos edificios separados por una carretera, a un edificio iban las niñas y al otro los niños, sin ningún tipo de contacto, hasta sexto, cuando empezaron a hacer grupos mixtos, lo que resultó para ellos toda una novedad, y para la sociedad del momento un cambio muy importante. Hacen un repaso de sus antiguos compañeros y comprueban como la mayoría de las chicas han terminado estudiando carreras, Pilar y Ana hicieron medicina y trabajan en un centro de salud y para una mutua. Maravillas e Isabel son profesoras, y dan clases en el mismo instituto donde estudiaron. A Maravillas le decían algunos de sus profesores que no servía para estudiar, qué equivocados estaban y cuantos prejuicios, mujer, hija de agricultores, prácticamente analfabetos.
También se habían equivocado con Antonio. Los informes del colegio y el instituto le recomendaban hacer una formación profesional, su nivel era medio, no suspendió nunca, pero él, aunque reconocía que era muy distraído, quería ir a la Universidad. Su padre, ante los informes del instituto, le recomendó hacer una ingeniería que no fuese muy difícil. A Antonio le gustaba dibujar, y pensó hacer ingeniería técnica en diseño industrial. Al cabo de los años, terminó la carrera, sin suspender ninguna asignatura, y con un doctorado en innovación tecnológica.
Navegando por las redes se encuentran con Luis, es profesor en un instituto público, pero hace unos días hablando con él supieron que iba a llevar a su hija a un colegio privado en el que segregaban por sexo. Estaba claro que tal como está cambiando la sociedad, la vida rural no iba a ser una mala elección.