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Capítulo 1

Machado

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.

Se hace camino al andar nos anuncia Machado, y antes nos dice que no hay camino, sólo al volver la vista atrás vemos la senda que nunca se ha de volver a pisar, pero por delante, todo por hacer.

A cada paso vamos marcando nuestro destino, y en cada bifurcación decidimos. Puede haber un «tú» que giró a la izquierda cuando tú giraste a la derecha, viviendo esa otra vida con la misma intensidad con la que tú experimentas esta.

Vivimos ignorando el peso de las vidas que no elegimos. Hay puertas, las menos, que hemos atravesado voluntariamente, otras se han ido abriendo por inercia, pasamos encrucijadas donde nuestra capacidad de decisión fue nula.

Miramos atrás y el pasado parece sellado, simulando que esta es la única vida real, aunque en realidad hayamos vivido una de las infinitas posibles. ¿Dónde se esconden las historias no vividas? Rastrear las vivencias perdidas nos produce un vacío sepulcral, un abismo al que da vértigo asomarse. Creamos universos a cada segundo, pero con cada decisión los borramos de un plumazo, mundos enteros que pudieron ser, y que en un parpadeo dejaron de existir. Estelas que al tiempo se dibujan y se desvanecen sobre la mar.